Cómo detectar si un video fue creado con inteligencia artificial: las pistas que los expertos no quieren que ignores

Los deepfakes se multiplican y confunden incluso a los más expertos. Pero los especialistas en seguridad digital revelan los detalles invisibles (texturas, reflejos, movimientos) que pueden delatar si un video fue generado por IA. Una guía para aprender a distinguir la verdad en la era de lo sintético.

La inteligencia artificial ya no solo escribe textos o crea imágenes: también fabrica videos que parecen reales. Desde discursos falsos hasta animales “heroicos”, las redes están llenas de contenidos imposibles de verificar a simple vista. Sin embargo, los expertos tecnológicos aseguran que hay señales concretas, casi imperceptibles, que pueden ayudarnos a desenmascararlos.

Las primeras pistas: lo que revela la calidad del video

La mayoría de los especialistas coincide en que la calidad de la imagen sigue siendo una de las claves más evidentes para detectar un video generado por IA. Si el metraje se ve ligeramente borroso, distorsionado o inconsistente en su textura, podría tratarse de un contenido sintético.

El profesor de informática de la Universidad de California, Berkeley, entrevistado por la BBC, explica que la baja calidad es uno de los primeros indicios que los expertos analizan. Pero aclara que esto puede ser engañoso: si el video aparenta haber sido grabado por una cámara de seguridad o un dispositivo antiguo, la falta de nitidez pasa inadvertida, y el usuario tiende a creer que es real.

Esta técnica de simulación, reproducir el estilo de cámaras domésticas o de baja resolución, se ha convertido en una estrategia común entre quienes manipulan material audiovisual mediante IA, precisamente porque reduce las sospechas del espectador.

Las imperfecciones que la IA todavía no logra disimular

Para otros investigadores, como Matthew Stamm, director del Laboratorio de Multimedia y Seguridad de la Información de la Universidad de Drexel, la calidad del video ya no es una pista suficiente. Las herramientas más recientes pueden generar material en resolución 4K, prácticamente indistinguible de una grabación real.

Por eso, Stamm sugiere buscar señales más sutiles:

• Textura de la piel demasiado uniforme o sin poros visibles.

• Movimiento del cabello que parece flotar de forma antinatural.

• Cambios repentinos en el fondo, como sombras que se desplazan o luces que parpadean sin razón.

Estas inconsistencias se deben a que los modelos de IA aún tienen dificultades para mantener la coherencia en escenas dinámicas. Un simple bucle mal procesado o una transición defectuosa puede delatar el engaño.

Los deepfakes emocionales: la trampa perfecta

Uno de los factores más poderosos que hace caer a millones de usuarios no tiene que ver con la técnica, sino con la emoción. Los videos que apelan a la ternura o la sorpresa, como bebés y perros en situaciones heroicas o conmovedoras, se viralizan fácilmente porque nadie sospecha de su origen.

Un perro que salva a un niño de una caída, o una cámara que captura un “milagro” doméstico, suelen ser escenas creadas con IA. Su objetivo no es informar, sino activar la respuesta emocional del espectador para que comparta sin verificar.

También se popularizan los clips falsos de cámaras de seguridad en los que se ven criaturas extrañas, niños que hablan con la cámara o animales “inteligentes”. Estas grabaciones, aunque absurdas, son lo suficientemente realistas para hacer dudar incluso a los más escépticos.

Cuando la IA imita a las celebridades

Los videos manipulados con rostros y voces de personajes famosos se han convertido en una amenaza creciente. Figuras públicas aparecen recomendando inversiones, promoviendo productos o lanzando acusaciones que nunca pronunciaron.

Los expertos aconsejan verificar siempre en medios oficiales o cuentas verificadas antes de creer en cualquier declaración viral. Las falsificaciones más convincentes suelen usar fragmentos reales de voz combinados con modelos generativos, creando un híbrido casi imposible de detectar sin herramientas forenses.

El nuevo alfabetismo digital

En un mundo donde la IA puede replicar gestos, voces y emociones humanas, aprender a mirar con atención se ha vuelto una habilidad esencial. Los expertos coinciden en que la educación digital es la mejor defensa: desconfiar, contrastar y observar los detalles.

Porque en la era de los algoritmos creativos, la realidad ya no siempre se ve… pero todavía puede reconocerse.